Ambos productos contienen vitamina E. Por lo general, esta vitamina es menos eficaz que el ácido ascórbico, pero cuando se trata de prevenir resfriados, cualquier medio es bueno.
Por lo tanto, no olvide que este antioxidante es otra clave para tener un sistema inmunitario fuerte.
Las almendras y las semillas aumentan la actividad de las células inmunitarias y mantienen la capacidad del organismo para defenderse de las bacterias y los virus.
Un cuarto de taza de semillas de girasol aporta la mitad de la cantidad diaria recomendada de vitamina E, y la misma cantidad de almendras contiene el 45 % de la cantidad diaria recomendada.
